Camino del Inca: trekking en las alturas

Camino del Inca: trekking en las alturas

Siempre con un toque de misterio que envuelve cada rincón, Machu Picchu se enclava como aquel lugar casi iniciático donde confluye parte de la historia misma sudamericana (y de la humanidad) y la revelación a un mundo perdido pero nunca olvidado. ¿Resistencia indígena, centro de observación astronómica, sitio de peregrinaje religioso? Da lo mismo, Machu Picchu se deja envolver por ese encanto misterioso y, quizás, es justamente eso lo que atrae a miles y miles de turistas anualmente.

camino del inca

Dejando de lado cualquier teoría de anunnakis y civilizaciones superiores a la humana, Machu Picchu fue el centro neurálgico del desarrollo incaico. Construído allá por el siglo XV, esta ciudadela se encuentra a 2400 metros de altura a unos 112 kilómetros de Cuzco y fue “descubierta” por un desconocido profesor de historia de la Universidad de Yale el año 1911, aunque este dato poco importa realmente.

Conocer estos parajes, como ya advertimos en otro de nuestros artículos, tiene diferentes vías aunque, obviamente, la más atractiva y al mismo tiempo la más compleja es el Camino del Inca. En estricto rigor, es algo así como caminar y caminar por los mismos senderos utilizados hace ya casi 600 años y revivir, de cierto modo, una experiencia idéntica a la que tuvieron cientos o tal vez miles de incas algún día.

Considerada como una de las rutas de trekking más famosas y complejas del mundo, el Camino del Inca resulta toda una odisea que le entrega al turista una mirada hacia el pasado donde se entremezclan vivencias, un absorber parte de la historia y apreciar la belleza del paisaje andino. Pero, por cierto, es un sendero donde el estado físico merece estar bien cuidado para soportar de buena manera cada paso que se dé a una altura que en su máximo alcanza los 3800 metros por sobre el nivel del mar.

Más allá del umbral

El Camino del Inca supone una travesía en la cual el turista descubre poco a poco un conjunto de senderos de tierra y piedra que garantizan aventura en todo momento. Quebradas enormes, túneles centenarios, puentes colgantes, cumbres y profundas selvas embellecen el panorama que a ratos se puede tornar extenuante pero que, a fin de cuentas, resume en pocos días el encanto de una civilización que hoy nos resulta fascinante.

La duración de la travesía dependerá del servicio de trekking que se contrate, aunque en promedio son 4 días donde el turista deberá caminar hasta llegar al umbral que separa a esta ruta de las ruinas de Machu Picchu, las que se observan recién tras pasar por una pequeña brecha casi escondida en un gran muro de piedra, como si los incas hayan pensado en mantener esta belleza en secreto.

Ni la falta de oxígeno ni el cansancio son impedimentos para disfrutar de esa rara sensación de “lo he logrado” cuando se traspasa ese portal que nos lleva a mirar las ruinas desde lo alto y que, hoy en día, se ha transformado en una postal clásica de miles de selfies que circulan por la web. ¿Te animas a recorrer el Camino del Inca?

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